Tope al precio de la gasolina en México: implicaciones y respuesta de la industria.

Gabriel Escobar Maya – Fuel MS – Ciudad de México

El Gobierno de México ha anunciado un acuerdo voluntario para fijar el precio de la gasolina regular en $24.00 pesos/litro. Este pacto, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum, involucra a PEMEX, operadores de estaciones de servicio y otros actores de la cadena de suministro de combustibles. Con una duración inicial de seis meses, el objetivo es estabilizar los precios en todo el país.

Sin embargo, expertos advierten que este tope podría generar consecuencias no deseadas, como escasez de combustible, disminución en la calidad del servicio y aparición de mercados negros. Históricamente, los controles de precios han alterado la dinámica del mercado, afectando especialmente a las estaciones de servicio independientes.

Además, mantener el precio limitado podría requerir subsidios gubernamentales, dado que México importa una porción significativa de su combustible de Estados Unidos. Durante la primavera y el verano, las regulaciones ambientales en Estados Unidos exigen una reducción en la Presión de Vapor Reid (RVP) de la gasolina para minimizar las emisiones contaminantes. Esta transición implica costos de producción más altos, lo que generalmente eleva los precios en el mercado de la Costa del Golfo de, la principal referencia para México.

Estos incrementos estacionales podrían dificultar el mantenimiento del tope de $24.00 pesos por litro sin incurrir en subsidios gubernamentales adicionales o afectar la rentabilidad de los proveedores locales. Se estima que subsidiar el combustible para mantener el tope consumiría entre el 8% y el 10% de los ingresos del impuesto especial sobre producción y servicios de gasolina regular.

Las estaciones de servicio, que necesitan un margen superior a $2.00 pesos por litro para ser rentables, podrían enfrentar dificultades financieras debido a este tope. La implementación de un precio uniforme no considera las variaciones regionales en los costos, especialmente en estados donde los precios superan los $24.00 pesos por litro debido a gastos de transporte y distribución. La Procuraduría Federal del Consumidor ha iniciado medidas para supervisar el cumplimiento, pero garantizar la adhesión en todo el país sin fomentar actividades ilícitas o comprometer la calidad del combustible requerirá una supervisión meticulosa y recursos significativos.

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